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En cinco meses construyeron un país más injusto

Aumentó la pobreza e indigencia, subió la inflación, creció el desempleo, cayó el consumo, bajaron salarios y jubilaciones. En cinco meses construyeron un país más injusto.

 

El Veto del presidente Mauricio Macri es una arbitrariedad, una irresponsabilidad y tiene un claro sesgo autoritario. No cuestionamos su constitucionalidad, pero sí decimos que fue él mismo quien sostuvo en la apertura de sesiones que hay que respetar el voto de la gente, y en ese sentido el consenso que alcanzó el Parlamento fue producto del voto popular. Gobernar la Ciudad no es lo mismo que gobernar la Nación. El presidente que ya lleva varias promesas incumplidas ignora la labor del Parlamento. Frente a la primera Ley que no le gusta, elige llevar a la democracia Argentina a la lógica del Veto. No es sano desconocer al Poder Legislativo. Donde antes Mauricio Macri denunciaba la escribanía de la mayoría automática ahora impone el capricho del Veto de la segunda minoría. De nada sirve declamar diálogo de esta forma.

 

El relato del Presidente cargado de voluntarismo quiere hacernos creer que vamos a estar bien cuando día a día vemos que cae el consumo, que más argentinos son pobres y muchos se quedan sin trabajo. Según el Gobierno de la Ciudad sólo en el primer cuatrimestre acumulamos un 20% de inflación, cuando a los jubilados se les otorgó un aumento semestral de 15% que cubre la inflación de 3 meses. Todos los jubilados ya son más pobres en la Argentina de Macri. Asimismo el Ministerio de Trabajo de la Nación informa que se perdieron más de 108 mil empleos tanto en el sector público como en el privado. No puede ser que el Presidente siga apelando a lo doloroso que le resultan las medidas que toma y la pesada herencia, si su plan económico sumó 1.400.000 argentinos que no alcanzan la canasta básica. Reconocemos los problemas heredados de la gestión anterior (que también devaluó y subió la tasa de interés que trajo caída de la actividad) pero no es excusa para que el gobierne lleve adelante una política económica de “hambre para hoy, pan para algún día…”. Es ese el contexto que nos empujó a sancionar esta ley de emergencia ocupacional para dar una señal de tranquilidad y previsibilidad a los trabajadores. No sólo son los mercados los destinatarios de las señales del gobierno, a la espera del segundo semestre que parece cada vez más lejano.

 

El Congreso Nacional ganó institucionalidad con esta conformación, permitiendo el debate por la diversidad de posicionamientos políticos que existen. Con este Veto el Presidente ha borrado con el codo lo que escribimos entre todos los argentinos con la mano. Macri sostiene desde el relato que dialoga con todos los sectores pero demuestra que con el Congreso no dialoga, sino que lo anula ante la menor disidencia. Aunque no sea de su agrado, la Ley Antidespidos fue aprobada por los dos tercios del Senado y un 57% de los diputados. Una norma que ni siquiera implicaba una modificación del presupuesto.

 

El Presidente dijo que esta Ley es en contra de los argentinos intentando generar falsas dicotomías. Como si el costo de la doble indemnización pudiese tener consecuencias más graves que la brutal suba de tarifas que, sin pasar por el Parlamento, les impuso a todas las Pymes. Ese argumento es una falacia, de hecho entre 2002 y 2007 cuando estaba vigente la doble indemnización el empleo registrado creció un 30%. Está claro que no podemos afirmar que el crecimiento del empleo se debió a esa medida, pero como mínimo es verdad que no impidió el crecimiento. Las pruebas de esto son contundentes.

 

Por todo esto le pedimos humildemente al presidente que reflexione, gobierne atento a los sectores más desprotegidos como jubilados y desempleados. Y sobre todo que deje de declamar un diálogo que no práctica y respete al principal interlocutor que la democracia le impone al Ejecutivo, que es el Parlamento.