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Discurso Régimen de desarrollo y fortalecimiento del autopartismo

DISCURSO INSERTADO

 

10º Reunión – 9º Sesión Especial

 

Fecha Sesión: 30/06/16

 

Tema: Expediente 1656-D-16. Proyecto de Ley. Régimen de Desarrollo y Fortalecimiento del Autopartismo Argentino. Dictamen de Mayoría.

 

Gracias señor Presidente,

 

Por supuesto vamos a votar a favor de este proyecto que creemos pone en el centro del debate el principal problema que tiene nuestra industria automotriz. Todos sabemos la fuerte dependencia de divisas que tiene este sector y los problemas no sólo económicos, sino también sociales que eso conlleva. El tantas veces mencionado proceso de industrialización que vino después de la salida de la convertibilidad, no estuvo acompañado de un desarrollo y una planificación estratégica.

 

El crecimiento de las plantas automotrices y su producción no se dio por una política de desarrollo e innovación con sectores dinámicos e intensivos, sino que creció al calor de ventajas estatales que los protegían de la competencia externa. Por eso frente a las crisis financieras, sean importadas u ocasionadas por las malas decisiones de gobierno, enseguida se sentía el impacto en el nivel de actividad y se cortaba por el hilo más delgado como se vio con la cantidad de despidos y suspensiones que tuvimos, sobre todo en el 2014, del que quizás recordemos principalmente a Lear pero que tuvo impacto en todo el sector. El ridículo se dio ese año en donde la ex presidenta festejó en este recinto el récord de patentamiento de coches 0km escondiendo que eso se daba por la enorme cantidad de autos importados que estaban ingresando y la caída de la producción nacional. Recuerdo artículos periodísticos que mostraban el aumento del 100% de Audis alta gama que promovía el gobierno con el subsidio indirecto mediante el doble tipo de cambio, mientras los alcahuetes aplaudían una política industrial que no existía.

 

Esta situación también se da hoy en el sector en donde el aumento del patentamiento esconde un crecimiento en la importación de automóviles y la caída en la venta de algunos modelos nacionales. No supimos aprovechar esas ventajas que daba nuestro mercado interno para promover un desarrollo estratégico y hoy de vuelta nos encontramos con este problema que ya se volvió cíclico para nuestro país. Por eso quiero destacar la importancia de esta propuesta que nació del seno de una organización gremial y que pone el acento en el problema de la integración vertical de la industria automotriz. Necesitamos pensar en un mayor porcentaje de fabricación nacional en los componentes de un auto, no sólo para disminuir la dependencia de las divisas, sino sobre todo para que el trabajo argentino deje de ser una variable de ajuste en los períodos de crisis financiera. Tenemos que aprender esa lección de la última etapa que vivimos si pretendemos una Argentina más equilibrada y sobre todo más justa.

 

Por eso creo que el proyecto que nace de los compañeros de SMATA y del diputado Oscar Romero a quien quiero agradecer este trabajo, da en el clavo: Argentina en estos años fue un país que careció de una política de desarrollo del sector automotriz por inoperancia o desidia del Estado. La política del sector para la región del Mercosur la pensaron las multinacionales desde sus casas matrices, que lógicamente lo que pretenden es poder obtener mayores márgenes de ganancias, muchas veces priorizando el corto plazo. Sin una política de Estado puesta en función de los intereses de la nación, siempre apuntarán a enviar sus regalías al exterior y no a la inversión. Si lo sabrá el presidente cuyo padre compró una fábrica automotriz devaluada y con deudas en la época de la dictadura, estatizó sus pasivos y después la vendió para irse a instalarse a Brasil, claro que con cuentas mucho más abultadas. Por eso insisto en la importancia de pensar en esos resguardos que otorga el Estado a ciertos sectores de la economía en el marco de un proceso de innovación tecnológica que premie en función de estimular la competencia externa para tener más y mejor empleo.

 

En nuestro país el sector más competitivo del que obtenemos divisas se caracteriza por estar compuesto de actividades primarias que tienen un bajo índice de generación de empleo. Por eso necesitamos pensar nuestra industria en términos de que su crecimiento se refleje no sólo en cantidad, sino también en calidad.

 

El crecimiento económico de la “década ganada” no se reflejó en el desarrollo de nuevas capacidades productivas en función de una sociedad más igualitaria a través de la reducción de la dependencia de la restricción externa. La industria automotriz no aporta divisas a la economía nacional, sino que es negativa en términos de intercambio comercial y por eso este proyecto representa una doble ventaja. Primero porque se presenta un contexto regional difícil, por la necesidad de Brasil de volcar sus excedentes, pero que a partir de una herramienta impositiva ésta busca estimular la productividad sin ir en desmedro de los trabajadores y transformar esa crisis en una oportunidad que asegura el empleo. Y creo que en ese sentido es fundamental la cláusula que pide que se mantengan no sólo la cantidad de empleados, sino que no haya suspensiones y descuentos de haberes. Pero segundo y principal porque destaca la importancia de una industria autosuficiente que busque en la competitividad un desarrollo industrial, que tenga como primer objetivo, la generación de empleo digno. Por eso quiero terminar subrayando la importancia de cómo el diputado Oscar Romero y los compañeros del SMATA han encontrado en este problema coyuntural que hoy se da en la industria automotriz, la posibilidad de legislar poniendo en primer plano los problemas estructurales y la necesidad de una política de desarrollo sustentable para poder pensar un país con mejor empleo.