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La necesidad de un proyecto político constructivo

Documento político leído en el cierre del Congreso Provincial UNA-FR en Mar del Plata el pasado sábado en el Hotel Provincial. Allí participaron diputados y senadores nacionales, diputados y senadores provinciales, intendentes, consejeros escolares, dirigentes y militantes junto a Sergio Massa y José Manuel de la Sota.

 

La situación económica que debió enfrentar a principios de su mandato el actual gobierno era compleja. Los problemas urgentes a resolver (distorsión de precios relativos, default parcial, déficits gemelos, descapitalización) dejaban poco margen para transitar el primer semestre de su mandato sin tomar decisiones difíciles. Nuestro rol, como espacio político y como oposición, es tener una actitud constructiva, marcar los errores y proponer soluciones alternativas para que el costo económico y social de las correcciones no recaiga sobre la clase media trabajadora y los que menos tienen.

 

Acompañamos al gobierno nacional a Davos y apoyamos iniciativas importantes que consideramos acertadas como el acuerdo con los holdouts. Colaboramos para mejorar leyes clave como el blanqueo de capitales, el pago de los juicios a los jubilados, la ley del arrepentido, la extinción de dominio y la ley PyME. Pero no dudamos en votar en contra del gobierno cuando consideramos que los trabajadores necesitaban protección contra los despidos y rechazamos medidas regresivas como el aumento desmedido de las tarifas.

 

Si bien el punto de partida era complejo, creemos que el gobierno cometió serios errores de diagnóstico al subestimar los efectos inflacionarios de la salida del cepo y asumir que “lloverían” las inversiones sobre la alicaída economía. Las fallas de coordinación interna y la ausencia de un plan económico se tornaron evidentes cuando el gobierno se vio obligado a dar marcha atrás con varios anuncios y decisiones.

 

El resultado en términos de desempeño macroeconómico durante el primer semestre fue de recesión en la actividad (-1,5%) con un brusco salto inflacionario (45%), pérdida de empleo (60.000 empleos formales) y un aumento significativo de la pobreza (+3%). La pérdida de empleo en el sector informal de la economía se estima alrededor de 180.000.

 

Hoy nos encontramos con un 34% de pobreza, más del 35% de trabajo informal y 1.500.000 jóvenes que ni estudian ni trabajan. Estos indicadores se agravaron en los últimos meses por el aumento de la inflación (especialmente en alimentos y transporte), por el tarifazo, el “parate” de la economía que significa la caída de las changas y la pérdida de empleo en el sector público y en el sector privado. La baja en el consumo de leche y de carne, refleja que vuelve a estar en riesgo la seguridad alimentaria y nutricional.

 

El repunte esperado para el segundo semestre no alcanzará para mejorar la situación social. Existe en Argentina un extenso segmento de la población en situación de vulnerabilidad estructural que no se verá beneficiado por el crecimiento, “concentrado” en sectores de baja intensidad en la generación de empleo. El 47% de las inversiones anunciadas corresponden a minería y energía, dos sectores que explican menos del 1,5% del empleo formal. Como contraparte, el sector productivo más relevante en términos de empleo (industria) seguirá sufriendo el atraso cambiario, la apertura de las importaciones y la crisis económica y política que atraviesa Brasil. Mientras el gobierno se endeuda para financiar el deficit fiscal, los bancos y el sector financiero lucran con altas tasas de interés y se pierden u$s 8.000 por mes en fuga de capitales al exterior.

 

El Frente Renovador/UNA rechaza la teoría del derrame que guía las decisiones económicas del actual gobierno y exige que se tomen medidas urgentes para proteger al mercado interno y compensar la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores de la clase media y de los sectores más vulnerables. Los ingresos que perciben los beneficiarios de planes sociales, los jubilados y millones de trabajadores, que por su condición de informalidad laboral no participan de paritarias, se han visto seriamente afectados por la recesión y la escalada inflacionaria. La economía argentina depende principalmente de su capacidad de consumo interno, hoy comprometida por medidas económicas de ajuste que favorecen a los sectores más concentrados de la economía y alientan la especulación financiera en detrimento de la inversión productiva y el acceso al crédito.

 

La sociedad le ha confiado al FR/UNA la responsabilidad de gestionar, controlar, colaborar y trabajar en proyectos legislativos que ayuden a nuestro país a lograr el desarrollo social y económico de manera integral. Asumimos un compromiso con nuestros votantes y con millones de argentinos que esperan que defendamos su legítimo interés a tener un trabajo digno y a gozar de todos los derechos obtenidos luego de muchos años de lucha y sacrificio.

 

Durante muchos años el kirchnerismo intentó tapar el sol con la mano, ignorando preocupaciones graves como la inseguridad y el narcotráfico, minimizando el problema inflacionario, subsidiando el consumo irresponsablemente y alentando la confrontación a partir de un relato disciplinador y engañoso que dividió a la sociedad causando profundas heridas.

 

Transcurridos los primeros siete meses de gobierno, la realidad comienza a imponerse frente al relato de la paciencia y la alegría. La contracción del mercado interno, los crecientes niveles de desocupación, la pérdida de poder adquisitivo, el aumento del déficit fiscal, la inflación y el endeudamiento para cubrir gastos de cuenta corriente, imponen la necesidad de un plan económico que no obligue a los sectores más vulnerables a pagar el costo del ajuste.

 

Argentina no necesita un nuevo relato. Argentina necesita un acuerdo económico y social que comprometa a todos los sectores de la sociedad a llevar adelante las reformas que necesita nuestro país en materia de seguridad, salud, trabajo y educación para construir un país con igualdad y progreso para todos.

 

Argentina necesita un espacio político como el FR/UNA que, sin condicionar la recuperación económica y la gobernabilidad, ponga sobre la mesa de debate, las reformas estructurales que necesita el país para diversificar su matriz productiva, para hacer más justo y progresivo su sistema tributario, para alcanzar el autoabastecimiento energético y para recuperar la esencia progresista de su sistema educativo.