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Discurso Ley de blanqueo de capitales

DISCURSO INSERTADO

Reunión 5º Sesión Ordinaria 4° (Especial)

Fecha Sesión 29/05/2013

Tema: Expediente 20-S-13 – Orden del Día 2012. Proyecto de Ley en revisión por el cual se crean instrumentos financieros para promover inversiones y se autoriza al Ministerio de Economía y Finanzas Públicas a emitir el Bono Argentino de Ahorro para el Desarrollo Económico (BAADE) y el Pagaré de Ahorro para el Desarrollo Económico; y al Banco Central de la República Argentina a emitir el Certificado de Depósito para Inversión (CEDIN), en dólares estadounidenses.

Gracias Sr. Presidente,

En principio me gustaría referirme al problema central que nos lleva a tener que tratar un proyecto de Ley de estas características. Tener que estar legislando sobre un blanqueo de capitales que se han fugado de forma ilegal de nuestro país, pone en evidencia la falta de planificación económica. Hay dos puntos ineludibles que evidencian lo que estoy diciendo.

El último período económico abierto en el 2002, por un lado, ha sido el de mayor crecimiento económico de la historia de nuestro país. Pero también es donde más se ha extranjerizado y concentrado nuestra economía por más de que algunos elijan no ver estos condicionamientos, que por intención u omisión, también forman parte de la política de Estado del gobierno. Dicen Azpiazu, Schorr y Manzanelli en su libro “Concentración y Extranjerización” que el peso de las 200 firmas líderes en el valor de producción nacional, trepó del 20 por ciento en la convertibilidad al 28 por ciento en la posconvertibilidad, mientras que en la industria, las 100 firmas líderes, aumentó del 33 al 41 por ciento.

En cuanto al nivel de extranjerización, en 1993 un cuarto de las 200 empresas más grandes eran extranjeras y explicaban el 23 por ciento de las ventas totales. Tras la posconvertibilidad, en 2009, 117 compañías transnacionales pasaron a ocupar el ranking de las 200 líderes, representando más de la mitad de la facturación.

Por otro lado está claro que esto intenta revertir la falta de inversión. A pesar de los enormes subsidios y las fabulosas condiciones que tienen los grandes empresarios industriales, el sector financiero y sobre todo el agro; la inversión siempre fue poca y por eso la generación del empleo se estancó a partir del 2007. No podemos solamente echarle la culpa a una “burguesía nacional” que no existe, porque no generamos el contexto para que exista, sino que debemos ver la falta de condiciones que generan este tipo de actitudes.

Es responsabilidad del Estado generar el marco económico para que la previsibilidad permita el desarrollo. Por eso hay un dato que choca y destroza los relatos acerca del modelo de Estado, Producción y Trabajo.

Desde 2007 hasta fines de 2011, el monto de la fuga ha sido impactante: 79.281 mil millones de dólares. Monto que casi duplicaba la cantidad de reservas que el Banco Central acumulaba en diciembre de 2011, y representaba el 18 por ciento del Producto Interno Bruto” decía Alfredo Zaiat hace unos meses en Página 12. En la misma nota se refería a que la fuga equivalía a un 80% del saldo positivo de la balanza comercial ¿qué quiere decir esto? Que ese 80%, fruto del esfuerzo de los Argentinos, se fugó al exterior, sin que el Estado haga nada. Ahí es donde se demuestran los límites a la hora de la generación de empleo.

El mismo Zaiat en su libro “Economía a Contramano” explica claramente que la sangría de divisas al exterior “Disminuye las posibilidades de inversión, afectando las perspectivas de desarrollo. Impacta en la recaudación al reducir la base imponible. Implica un menor flujo de depósitos en el circuito bancario y, en consecuencia, afecta la oferta de fondos prestables”.1

Debemos tener en cuenta además, que esta extranjerización, lejos de estar motivada por nuestra incapacidad tecnología, nuestra falta de desarrollo o la incapacidad de generar ahorro interno; fue producto de la instauración de un sistema económico que planeaba hacer desaparecer esas incipientes capacidades desarrolladas en nuestro proceso de industrialización.

Así, han referido los especialistas: “en todos estos ámbitos la contribución del capital extranjero fue negativa, redujo las oportunidades de inversión para el capital nacional y originó una sangría neta de divisas por el pago de intereses, utilidades, dividendos. También desmanteló los incipientes centros de producción tecnológica internos reemplazándolos por importaciones de las casas matrices. En definitiva, la extranjerización es en gran parte consecuencia de la apuesta a favor del capital extranjero de la dictadura y el menemismo que introdujo a la economía local en la cadena infinita del interés compuesto reproduciendo exponencialmente nuestra dependencia”.2

Tenemos como ejemplo un país vecino como Brasil, al que a todos solemos mirar. Su burguesía se ha trasformado en multinacional al calor de políticas de Estado. De verdad dudo que los empresarios brasileros sean más solidarios o más socialistas que los argentinos. La diferencia es que en Brasil el Estado condiciona las políticas de inversión de las empresas. No le regala sus ganancias, como en su momento acá se le regaló a un banquero el 24% de las acciones de la empresa más grande de la Argentina.

La economía puede estar subordinada a la política y eso en parte es un logro del proceso iniciado en 2003. Lo que no se puede es esconder la economía con la política. En esto es donde Néstor era un buen administrador. Sabía que el exceso de voluntarismo en economía es nocivo, porque la única verdad es la realidad. El cepo no resuelve la falta de dólares y esta medida tampoco, porque esconden el problema de fondo, lo patea para adelante y por ende lo agrava.

¿Pero pensemos en quiénes van a ser los beneficiarios reales de esta medida? Son los que han sido protagonistas de esta espectacular fuga de divisas durante estos años. Son los que se llevaron del país 178 mil millones de dólares desde el año 1978 en adelante y sobre todo, los que fugaron los 80 mil millones entre el 2007 y el 2011. El sector financiero, el agroexportador y los grandes capitales. Solo un dato acerca de quienes concentran el mercado de divisas que se obtienen de la exportación: las 200 empresas más grandes explican el 73 por ciento de las exportaciones totales entre 2003-2009.

A esos que la fugaron en pala le estamos pidiendo que inviertan, con la certeza de que no le vamos a cobrar impuestos. A ver si me explico, los dólares que fugaron de la soja, no van a volver para generar empleo y desarrollar la industria. Van a volver para concentrar más la tierra y el mercado inmobiliario.

Los especuladores, especulan y más con este tipo de leyes que les asegura mayores ventajas. La desigualdad del mercado inmobiliario y la dificultad de acceder a la vivienda va a seguir empeorando por la alta concentración que existe y que se va a profundizar.

Hace muy poco tiempo nos retaban a los sindicalistas que manteníamos en dólares los ahorros de los afiliados para comprar inmuebles. Ese doble discurso que promovía la pesificación como si fuese solo un problema ideológico, choca de frente con este pragmatismo brutal, que sin siquiera dar el debate de cara a la sociedad, impulsa una Ley que premia a quienes no sabemos de dónde sacaron. No se trata de hacer patria, es una cuestión de inteligencia, seguridad y de saber cuidar los ahorros de los trabajadores.

Zaiat fue muy claro con respecto a esta contradicción:

La fuerte caída de las operaciones inmobiliarias de unidades usadas en el área metropolitana que motivó la creación del Certificado de Depósitos para la Inversión (Cedin) es un triunfo de la dolarización de esa actividad sobre el voluntarismo político de su pesificación. La carencia de instrumentos financieros específicos diseñados por el Gobierno luego de disponer un nuevo sistema de acceso a la moneda extranjera y el nulo interés de los protagonistas de ese mercado, en especial los operadores inmobiliarios, de transformar su funcionamiento, tuvieron como consecuencia la reafirmación de la dolarización”.

Los CEDIN apuntan a revitalizar las operaciones inmobiliarias y no la construcción. Los trabajadores de la construcción y de sus industrias asociadas tampoco se van a ver necesariamente favorecidos.

Nada permite pensar que los dólares que efectivamente se destinen a la inversión en la construcción, beneficiarán de alguna forma los millones de trabajadores que actualmente están excluidos del mercado inmobiliario. Por ejemplo entre 2003 y 2010, el 42% de la superficie permisada para construcciones nuevas en la Ciudad de Buenos Aires correspondió a viviendas de alto nivel o suntuosas. Esto significa que no se orientó a la necesidad de quienes no tienen vivienda, sino que apuntó a la demanda de un sector rentista que tiene dólares excedentes. La lógica que asumió el mercado inmobiliario en esta última década, es la de hacer de la vivienda un resguardo de valor y no un bien de uso. En los datos del último censo se identificó que un 24% de las viviendas de la ciudad están deshabitadas y no solo eso sino que si comparamos la evolución del mercado, al contrario de lo que muchos creen, podremos ver que acceder a la primera vivienda es aún más difícil que hace más de 10 años. Entre 2001 y 2010, y estos datos son del Censo, el porcentaje la población inquilina en la Capital Federal pasó del 22,2% al 29,9%, mientras que los propietarios de vivienda y terreno se redujeron del 67,6% al 56,4%. Esto en un marco de fuerte crecimiento de la construcción en donde los propietarios son menos y los inquilinos más, significa que la concentración de la vivienda se ha profundizado en los últimos años

En la medida en que esta política en donde ahora ingresan mayores capitales especulativos no va acompañada de instrumentos para la regulación del mercado del suelo ni del mercado de vivienda, no tiene sentido especular con que se revertirá esta tendencia. Todo lo contrario, al reafirmar la dolarización del mercado inmobiliario, sólo contribuye a mantener la brecha que existe entre los salarios en pesos y las viviendas en dólares, en un momento en el que las restricciones al acceso de divisas impulsaban una tímida pesificación del mercado de vivienda nueva.

Esta Ley es cuestionable en términos de equidad tributaria. Son premiados quienes evadieron y además convirtieron esos fondos en dólares y los fugaron. Habría que explicarle a un trabajador por qué cobrando 8 mil pesos le retienen el aguinaldo y por qué a alguien que no sabés de donde la sacó y la fugó en dólares, lo estamos premiando.

Decía Néstor Kirchner, hace 10 años, en quizás el mejor de sus discursos, que fue fundacional, no solo porque lo pronunció en su asunción, sino por las políticas que desarrollaría:

El equilibrio de las cuentas públicas tanto de la Nación como de las Provincias es fundamental. El país no puede continuar cubriendo déficit por la vía del endeudamiento permanente, ni puede recurrir a la emisión de moneda sin control, haciendo correr riesgos inflacionarios que siempre terminan afectando a los sectores de menos ingresos. Ese equilibrio fiscal tan importante deberá asentarse sobre dos pilares: gasto controlado de deficientes e impuestos que premien la inversión y la creación de empleo y que recaiga allí donde hay una real capacidad contributiva. Mantenimiento el equilibrio fiscal y traje a rayas para los grandes evasores. En la seguridad de que si imponemos correctamente a los poderosos el resto del país se disciplinará. Terminaremos con la Argentina donde el hilo se corta por lo más delgado. Y en eso actuaremos con energía. No es posible una economía sin esfuerzo, y no alcanzará para ayudar a los desprotegidos si no hay cumplimiento impositivo. Quien no cumple sus obligaciones impositivas le resta posibilidades de ascenso social a los demás. La evasión es la contracara de la solidaridad social que exigiremos”.

Con esta Ley se reafirma lo contrario. Da la impresión que la resolución será la de siempre y los que van a pagar la falta de planificación son los sectores más vulnerables. El Estado vuelve a hacerse el zonzo con los que menos tienen.

Y por último me quiero referir al tema de la disciplina partidaria. Y es que algunos entienden que por disciplina partidaria yo debería haber votado, por ejemplo, una Ley de concepción liberal que cuide intereses corporativos y reafirman la mercantilización de la salud de los trabajadores como la Ley de ART. ¡Que la vote el PRO, ellos son coherentes votándola! Con ese criterio en el año 98 la por entonces senadora Cristina Fernández de Kirchner debería haber dado quorum y votado la Ley de Flexibilización Laboral y no lo hizo. No por eso se puede afirmar que ella es una librepensadora. Por eso a los que nos han llamado librepensadores les digo que de ninguna manera somos eso. Nosotros somos disciplinados, leales y obedientes. Pero somos disciplinados con el mandato de los trabajadores, leales a nuestras convicciones y obedientes a los intereses del pueblo.

Muchas gracias Sr. Presidente.

1 Alfredo Zaiat, Economía a contra mano, Ed. Planeta, pág. 115.

2http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/subnotas/4676-901-2010-10-11.html