logo

Presentación I

INFORMACIÓN Y PREVENCIÓN
EN LA LUCHA CONTRA LA INSEGURIDAD
EN EL TRANSPORTE

INFORMACIÓN Y PREVENCIÓN
EN LA LUCHA CONTRA LA INSEGURIDAD
EN EL TRANSPORTE

Dr. Julián Andrés
Asesor Comisión de Transportes
de la Cámara de Diputados de la Nación.

En pos de lograr el objetivo de disminuir los índices de siniestralidad en el transporte que se verifican y sostienen en niveles inaceptables desde hace décadas en el territorio de la República Argentina, resulta indiscutible que la sociedad toda debe abandonar su actual postura reactiva, para volcarse a un accionar proactivo y preventivo, abocándose a un esfuerzo conjunto que abarque la educación y difusión de información, el aprovechamiento de avances tecnológicos, el fortalecimiento institucional, la mejora de la infraestructura y flotas de transportes y un rediseño inteligente del marco regulatorio y sancionatorio.

En lo que hace a la faceta puntual de la información y la prevención, el Estado debe, aprovechando la revolución tecnológica que se desarrolla en el ámbito del análisis de la información (proceso también conocido como Big Data), propender a la recolección y organización de conjuntos de datos, ya sean estructurados o no, relacionados con dicha problemática, a los efectos de identificar patrones y problemas, tomar decisiones y formular respuestas a los diferentes desafíos en los que se traduce esa epidemia silenciosa causada por la inseguridad en el transporte.

Todo esto máxime cuando el Estado, en sus roles de regulador y fiscalizador de la actividad del transporte, y como administrador y articulador primario de los intereses sociales, se encuentra en una posición privilegiada dentro del circuito de adquisición, gestión y producción de información.

Posición que le permite, no solo aprovechar la información relacionada a la inseguridad en el transporte que recibe por diversos canales (fuerzas de seguridad, servicios de emergencia y salud, empresas de transporte y seguros, sindicatos, asociaciones civiles, instituciones públicas, etc.), si no a su vez convertirse en un productor de información sistematizada, veraz y útil, que le permita actuar a todos en forma preventiva para combatir un flagelo que se cobra miles de vidas anualmente.

El accionar preventivo del Estado en la lucha contra la inseguridad en el transporte debe tener como punto de partida la información y educación de la población, de forma tal que todos los miembros de la sociedad internalicen las normas de seguridad y prevención vigentes, empezando a construir así una verdadera cultura en la materia. A tal efecto la enseñanza precoz, que se apoye en la inclusión de programas educativos en materia de seguridad vial en la currícula escolar obligatoria, como así la estructuración de programas de grado o posgrado que pongan al alcance de los actores sociales vinculados a la lucha contra la inseguridad en el transporte, resulta de capital importancia.

A su vez, el Estado debe comprometerse y comprometer a todos los actores sociales, a adquirir las mejores prácticas y métodos para adquirir toda la información de la que se pueda disponer en la materia, y que esta información se apoye en investigaciones permanentes, imparciales, institucionalizadas y profesionales de la siniestralidad en el transporte, promoviendo que estos a su vez aprovechen la experiencia comparada y los protocolos de gestión de información ya desarrollados a nivel internacional.

Por último, deben gestionarse todos los recursos disponibles a fin de lograr la adquisición más completa de insumos informativos sobre inseguridad en el transporte, la que hoy se torna posible, eficiente y económica gracias a la difusión de nuevas soluciones científicas y tecnológicas (como ser sensores en flota y fijos y algoritmos de procesamiento de información). La adopción de dichas tecnologías y procesos debe ser promovida y normalizada desde la gestión y regulación estatal.