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Presentación III

PARADIGMAS EMERGENTES
EN LA SEGURIDAD VIAL A NIVEL
INTERNACIONAL Y NACIONAL

PARADIGMAS EMERGENTES
EN LA SEGURIDAD VIAL A NIVEL
INTERNACIONAL Y NACIONAL

A nivel internacional el paradigma emergente sobre la problemática de Seguridad Vial es el de la ONU-OMS, bajo el cual se considera a esta cuestión como un problema sanitario.

También es importante destacar que para tratar el problema de la Seguridad Vial es necesario realizar un cambio de enfoque desde la consideración de accidente hacia siniestro. Hablar de accidente implica un hecho fortuito que ocurre por casualidad o azar, de manera inesperada y causas desconocidas. A diferencia de lo anterior, la concepción de siniestro nos da la idea de un hecho causal que ocurre por la interacción entre diferentes factores susceptibles de ser identificados, por lo tanto es previsible y prevenible. En este sentido, encarar los problemas de seguridad vial bajo la concepción de siniestralidad nos deriva a la idea de toma de conciencia y acciones para la prevención (BID, 2017).

En marzo de 2010 la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el período 2011–2020 como el Decenio de Acción para la Seguridad Vial. Esta pide a los Estados miembros que lleven a cabo actividades en los ámbitos de la gestión de la seguridad vial, la infraestructura vial, la seguridad de los vehículos, el comportamiento de los usuarios de las vías de tránsito, la educación para la seguridad vial y la atención después de los accidentes. Es decir, solicita la atención del problema de la seguridad vial en su integralidad y complejidad, abordándolo en todas sus dimensiones y considerando a todos los actores de la sociedad involucrados.

En esta línea, se considera que son eficaces las intervenciones en la utilización de la tierra, la planificación urbana y la planificación del transporte; el diseño de carreteras más seguras y la exigencia de auditorías independientes en materia de seguridad vial para los nuevos proyectos de construcción; el mejoramiento de las características de seguridad de los vehículos; el fomento del transporte público; el control eficaz de la velocidad a cargo de la policía y mediante el uso de medidas de descongestión del tráfico; el establecimiento y observancia de leyes que exijan el uso del cinturón de seguridad, del casco y de los sistemas de retención para niños; la fijación e imposición de límites de alcoholemia a los conductores, y el mejoramiento de la atención que reciben las víctimas de los accidentes de tránsito. Las campañas de sensibilización de la población también cumplen una función esencial en el apoyo a la observancia de las leyes, aumentando la toma de conciencia sobre los riesgos y las sanciones asociadas al quebrantamiento de la ley.

Al considerar el problema de la seguridad vial como un problema sanitario, se sostiene que los traumatismos causados por el tránsito pueden prevenirse. Para ello se plantea como un elemento crucial para resolver este problema la existencia de un organismo coordinador con financiación suficiente y un plan o estrategia nacional con metas mensurables.

Los principios en que se basa el Plan para el Decenio de Acción son los que se incluyen en el enfoque sobre un «sistema seguro», que pretende desarrollar un sistema de transporte vial mejor adaptado al error humano y que tome en consideración la vulnerabilidad del cuerpo humano. Esto significa aceptar la posibilidad del error humano y, por ende, la imposibilidad de evitar completamente que se produzcan accidentes de tránsito. La finalidad de un sistema seguro es garantizar que los accidentes no causen lesiones humanas graves. El enfoque considera que las limitaciones humanas —la energía cinética que el cuerpo humano puede resistir— constituyen una base importante para diseñar el sistema de transporte vial, y que los demás aspectos del sistema vial, tales como el desarrollo del entorno vial y del vehículo, deben armonizarse en función de tales limitaciones. Todo de manera integrada mediante una amplia gama de intervenciones, prestando más atención al control de la velocidad y al diseño de los vehículos y las carreteras que a los enfoques tradicionales de la seguridad vial.

Este enfoque supone distribuir gran parte de la responsabilidad de los usuarios de las vías de tránsito a los diseñadores del sistema de transporte vial, entre los cuales se destacan los responsables de la gestión vial, la industria de la automoción, las fuerzas de seguridad, los políticos y los órganos legislativos. No obstante, hay muchos otros agentes que también son responsables de la seguridad vial, tales como los servicios sanitarios, el sistema judicial, las escuelas y las organizaciones no gubernamentales. Los usuarios de las vías de tránsito tienen la responsabilidad a título individual de atenerse a las leyes y reglamentos.

Desde el enfoque de “sistema seguro”, el problema de la seguridad vial concierne cinco pilares a partir de los cuales se derivan diferentes actividades a tener en cuenta.

En el Informe Sobre la situación Mundial de la Seguridad Vial 2015 de la OMS se señala que el número de muertes por siniestros de tránsito se ha estabilizado desde 2007, pese al aumento mundial de población y del uso de vehículos de motor, lo cual indica que las medidas de seguridad vial puestas en práctica en los últimos tres años han sido efectivas en salvar vidas.

Se considera que la legislación sobre seguridad vial contribuye a mejorar el comportamiento de los usuarios de las vías de tránsito y permite reducir los siniestros de rutas y autopistas, y por lo tanto los traumatismos y muertes derivados de estos. Es importante tener en cuenta una estructura legal que responda a los cinco factores de riesgo más importantes que hacen a la seguridad vial: la velocidad, conducir bajo los efectos del alcohol, el uso de casco para motocicleta, el uso de cinturón de seguridad y el uso de sistemas de retención infantil. Modificar las leyes en función de estos factores contribuye a mejorar la seguridad vial. A su vez, para que estas modificaciones sean efectivas, es necesario acompañarlas con una aplicación firme de la ley y campañas de difusión y sensibilización pública.

Se destaca que en la mayoría de los países no se aplican las normas mínimas de seguridad de las Naciones Unidades a los vehículos nuevos. Este es un punto fundamental para prevenir siniestros y reducir el riesgo de traumatismos graves. A nivel internacional se está intentando armonizar un régimen reglamentario a partir del Foro Mundial para la Armonización de la Reglamentación sobre Vehículos, proporcionando un marco jurídico que abarca normativa sobre fabricación y producción de vehículos.