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Relatos ficticios que nada tienen que ver con la realidad

Muchas veces desde la política y en los medios de comunicación nos encerramos en relatos ficticios, discusiones bizantinas, en disputas ideológicas que nada tienen que ver con la realidad. Esto no quiere decir que no crea que la acción política tenga que estar sustentada o motivada por una convicción doctrinaria o ideológica. Pero en los últimos años mientras se daba el debate acerca de una supuesta “batalla cultural” los indicadores sociales caían fuertemente y cada vez existían más pobres.

 

Hoy la realidad no es diferente: la pobreza, la indigencia y la marginalidad social crecen e indefectiblemente esto se traduce en un aumento del conflicto social que también es parte de la democracia. No podemos dejar de reconocer y valorar cualquier tipo de movilización o manifestación, en contra o a favor del Gobierno. No estoy hablando de piquetes. Pero no podemos detenernos en analizar la cantidad de gente que se moviliza, si van con “chori” o sin “chori”, si los llevan o los traen. Y mucho menos juzgar la calidad de la gente que participa.

 

Los pueblos no se detienen con consignas, sino con satisfacción de necesidades y lamentablemente en nuestro país hay cada vez más necesidades básicas insatisfechas. Esa es la verdadera discusión que tenemos que dar.